Una disrupción que, si contáramos con buena voluntad, política y también social, sería posible superar. Porque, seamos sinceros, existe un gran desconocimiento no sólo de ese carácter social que tiene la sanidad, sino incluso, del mundo educativo orientado a los adultos. Por eso, se hace necesario incorporar profesionales de la Educación Social que den respuesta a las demandas educativas que cada día surgen en el ámbito sanitario. Esta es una de las razones más importantes para favorecer una sólida Educación Social en temas de salud y participación. “… el Educador/a Social debe convertirse, principalmente, en un agente de cambio que, en la medida de lo posible, normalice la vida del enfermo, proponiéndole actividades gratificantes que le permitan aumentar su autoestima y transformándose en uno de los enlaces entre el exterior y el interior” (García Mateos, 2017). Durante el VII Congreso Estatal de la Educación Social, celebrado en Sevilla (2017), en la Mesa de Confluencia sobre La Educación social en el Sistema Sanitario inclusivo, se afirmó que,
No sólo la educación sanitaria favorece la salud, sino que se ha demostrado que la escolarización por sí misma tiene en todas partes una poderosa influencia en la salud. Se concluye que el entorno escolar no debe limitarse exclusivamente a un espacio de procesamiento de conocimiento instrumental, es correcto decir que este conocimiento es fundamental para construir las habilidades y capacidades de los individuos, sin embargo, son insuficientes y limitadas, cuando el objetivo es la promoción integral de la salud. Las estrategias de desarrollo se producen después de la delimitación de prioridades, teniendo en cuenta el contexto en el que opera la escuela, cuyo objetivo es la sensibilización y\o concienciación de las acciones que pueden prevenir la aparición de problemas de salud24)(25. Uruguaiana, 2014 CódigoCategoríaTotalA3-A4-A6-A8-A10-A13-A14 A19-A20Educación para la salud y la problemática de la salud pública en la escuela45%A1-A5-A7-A9-A11-A15-A16-A17Enfermería y educación para la salud en la escuela40%A2-A12-A18Acciones desarrolladas en el entorno escolar15% Este proceso tiene en la escuela su punto de partida principal, ya que es en la escuela donde surgieron los primeros grupos sociales2, teniendo en cuenta que en este entorno es posible construir lazos emocionales y sociales, esencias para la formación de cada individuo3.
Las tendencias sociales llevan a hábitos poco saludables como el sedentarismo, el abuso de las nuevas tecnologías, la comida rápida y precocinada, el éxito social basado en el aspecto físico y el dinero, o la baja tolerancia a la frustración que genera trastornos de adaptación. Parece claro que “educación no es información” o, como mínimo, no debe ser solo eso a la vista de los resultados. La primera etapa es un proceso de investigación que permite recoger, seleccionar, sistematizar y analizar información sobre la población a la cual se quiere llegar y el contexto o ambientes que intervienen. “La educación para la salud comprende las oportunidades de aprendizaje creadas conscientemente que suponen una forma de comunicación destinada a mejorar la alfabetización sanitaria.
Desde las escuelas de tiempo libre hay una preocupación por su formación y adiestramiento en estos temas, pero cuesta incorporar programas de educación para la salud en las programaciones de los centros, aunque las posibilidades sean muchas. La educación para la salud que se practica en la edad escolar es la más eficaz y rentable, por ser el niño el más receptivo de los educandos, al ser un sujeto en formación, con gran capacidad de aprendizaje y asimilación de hábitos. La educación para la salud supone facilitar la adaptación voluntaria de los comportamientos de los responsables, de los técnicos y de la población a través de experiencias de aprendizaje complementarias que mejoren la salud del individuo o la colectividad2. Es probable que existan tantas definiciones de educación sanitaria como expertos profesionales, organismos e instituciones oficiales que han intentado definir este concepto1. Las personas con menor nivel educativo tienen un peor estado de salud, una menor probabilidad de adoptar conductas saludables (alimentación, actividad física, consumo de tabaco…), así como peor salud mental y mayores problemas para llevar a cabo las actividades diarias. Educación sanitaria y promoción para la salud.
Este es un blog sobre la investigación, la divulgación y la promoción de vocaciones científicas desarrolladas en la Universidad de Burgos. Solo así podremos garantizar que cada estudiante, sin importar su condición, tenga la oportunidad de aprender, crecer y desarrollarse de manera integral, con una salud que les permita alcanzar su máximo potencial. Incorporar estos hábitos desde temprana edad no solo reduce los riesgos de enfermedades como la obesidad, sino que también mejora el bienestar mental y emocional de los estudiantes. Es fundamental que los menores también aprendan sobre alimentación saludable, la importancia del ejercicio físico y la gestión del estrés. Estas herramientas permiten optimizar la formación del personal docente, asegurando una respuesta más efectiva y personalizada a las necesidades de los estudiantes.
Para poner en práctica estas iniciativas, se han introducido nuevos conceptos como el de entornos propicios para la salud (healthy environments), basado en la premisa de que prácticamente toda organización o comunidad posee un potencial de desarrollo sanitario que es preciso estimular mediante una serie de estrategias definidas aplicadas en los diferentes entornos de la vida. Antes y después de los cursos, se deben realizar encuestas para intentar medir el impacto de las intervenciones de educación sanitaria y evaluar la efectividad de las metodologías. En cuanto a la evaluación de las actividades de educación sanitaria, uno de los aspectos más difíciles es constatar los cambios de comportamiento inducidos por áquellas y hacer un seguimiento de las tendencias durante un período de tiempo. En Pakistán, por ejemplo, las autoridades sanitarias incorporaron información sobre los programas de inmunización en una popular serie de televisión, con un efecto muy positivo. Involucrar a ciudadanos o a organismos locales influyentes, como maestros, curas, sanadores o parteras tradicionales, suele reforzar los programas de educación sanitaria.
– Propiciar la creación de un voluntariado, su coordinación y formación, con objetivos destinados, por un lado, a mantener el contacto de los pacientes con el entorno, procurar compañía y escucha y facilitar las condiciones que faciliten la atención a sus necesidades espirituales/emocionales. Por otro lado se ofrecerán también acciones que mitiguen los efectos adversos de las realidades presentes en entornos de hospitalización y que favorezcan actitudes pro-activas en los enfermos, sus familias y los profesionales, al objeto https://controlaladiabetes.com de paliar con su intervención, esos efectos indeseados. Estas actuaciones se recogen en diversos documentos publicados por las autoridades del Sistema Nacional de Salud (Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (2003) y Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2014)), en los que se ofrece a los profesionales y a la población, líneas estratégicas de acción, programas formativos y recursos para alcanzar objetivos en estas materias.
A-20 Describir las expectativas de los estudiantes de la escuela primaria acerca de su participación en un proyecto de investigación. Participantes conciben la salud como actitud personal asociado con el ejercicio y buena nutrición. Una percepción positiva, dando como resultado la mejora de los profesionales.
El juego es la actividad que nace espontáneamente del alma infantil como expresión más sincera de su libertad7. El niño aprende a ser crítico y tomar decisiones inteligentes sobre su vida. La salud no es una asignatura más, pues en este marco no hay asignaturas ni exámenes.
A través de la participación en las escuelas que articulan acciones para el cuidado de la salud, es posible la formación de ciudadanos con pleno conocimiento acerca de los hábitos de vida saludables3. La educación sanitaria es un medio importante para ampliar el conocimiento de las prácticas que se relacionan con conductas saludables de los individuos. Con todo, se percibe la complejidad de las prácticas de educación para la salud en el entorno escolar y la debilidad existente en publicaciones científicas sobre la inclusión de las enfermeras en la escuela. En nuestra estructura socio-sanitaria las iniciativas educativas están ausentes en la asistencia hospitalaria o, en el caso de la atención primaria, se delegan en profesionales sanitarios con conocimientos técnicos propios de su trabajo, pero que no están cualificados para desarrollar intervenciones educativas.